tripi

TRIPI, nuestra mascota

Desde 2007 he visto muchas cosas, diría yo, para un felino urbanita.
Desde aquel 13 de febrero de 2007 en el que mi jefa me vio en la calle y se apiadó de mi situación, me recogió con la pata destrozada y me llevó a la clínica, pensé no salir de aquella. Recuerdo que me dolía todo y no podía moverme, sólo arrastrar mi pata malherida o más bien lo que quedaba de ella. Tras recuperar fuerzas me sometieron a dos complicadas cirugías para intentar mejorar mi calidad de vida amputándome la patita de ahí mi nombre TRIPI pues me quede sólo con tres, pasaron unos días y aquello fue empezando a mejorar, salvo por las continuas inyecciones que me ponían y las curas dos veces al día. Después de unas semanas ya me dejaban moverme por la clínica, pero eso sí, sólo cuándo estábamos solos porque con el resto de la gente era muy arisca.
¿Y ahora qué? Seguía sin aparecer nadie que preguntase por mí o que me quisiese llevar a su casa, así que tomé la iniciativa, realmente tenía que decidir que iba a hacer de mi vida. Desde la tranquilidad de mis horas de reposo (mi esqueleto se iba recuperando poco a poco), comencé a estudiar la situación, y como la luz al final del túnel, vi la oportunidad dorada.
Afortunadamente estaba vacante el puesto de relaciones públicas en la clínica y aquella vida prometía, el sitio no estaba mal del todo, se comía bien y había buen ambiente , así que todo fue hablarlo, unas pequeñas negociaciones y hasta hoy. Desde entonces muchos han sido los amigos que he tenido la oportunidad de conocer durante años, algunos solo de paso pero con otros he llegado a establecer unas relaciones más serias.
Gracias a todos aquellos que al pasar por mi lado habéis estirado la mano para darme una caricia, siempre viene bien y espero volver a veros muy pronto. Miau